Compatibilidad zodiacal
78%
afinidad alta
Compatibilidad entre Capricornio y Capricornio
Dos personas que respetan la palabra dada, llegan puntuales y no confunden querer con prometer. La conjunción de Capricornio con Capricornio se sitúa en el 78% de afinidad y da lugar a una de las parejas más sólidas del zodiaco y también una de las más exigentes consigo mismas. Bajo Saturno, tierra cardinal por partida doble, construyen con una eficacia notable: patrimonio, proyectos, familia, reputación. Lo que ninguno de los dos trae de casa es el permiso para descansar. Verse reflejado en alguien igual de responsable resulta tranquilizador al principio y, con los años, puede volverse una competición silenciosa por quién soporta más.
Cómo funciona esta pareja
Su vida en común está bien administrada. Hay planes a cinco años, cuentas claras y una división del trabajo que funciona sin discusiones. Nadie deja al otro colgado. El problema es que ambos posponen el disfrute a un futuro que nunca acaba de llegar: primero la hipoteca, luego el ascenso, luego lo del padre enfermo. Cuando el cansancio aprieta, ninguno pide ayuda, porque pedirla les parece una forma de fallar.
En el amor
El afecto se expresa en hechos: una gestión resuelta, un préstamo sin condiciones, la presencia constante en lo difícil. En lo íntimo hay más sensualidad de la que aparentan, terrena y sin prisa, pero necesita espacio y tiempo protegido para aparecer. Si la agenda se come el calendario, el deseo se aplaza con la misma disciplina con que se aplaza todo lo demás.
Cómo se comunican
Se hablan con una sobriedad que a los de fuera les parece fría y a ellos les resulta cómoda. Van al asunto, no adornan, no exageran. La dificultad está en lo que no consideran urgente: los estados de ánimo. Un malestar puede sostenerse durante meses en forma de tono seco y nadie lo menciona, porque quejarse se siente como una debilidad indigna.
Lo que os une
Coinciden en los valores, en la ética del trabajo y en qué significa exactamente hacerse cargo de otra persona. Se sostienen durante las crisis como muy pocas parejas saben hacerlo, aguantan los golpes económicos y los desastres familiares sin romperse, y casi nunca se traicionan. La confianza que se tienen roza lo absoluto, y sobre ese cimiento levantan todo lo demás.
Lo que os cuesta
El exceso de rigidez y la exigencia que se imponen sin descanso. Pueden convertir la convivencia en una empresa impecablemente gestionada donde la ternura no encuentra ningún hueco en el orden del día. Y cuando los dos entran a la vez en una fase de austeridad emocional, la casa se convierte en un sitio silencioso, correcto y bastante triste.
El consejo de Numoria
Planificad el disfrute con la misma seriedad con la que planificáis las obligaciones, porque lo que no entra en vuestro calendario sencillamente no ocurre. Y turnaos para ser el que tiene derecho a estar mal sin dar explicaciones ni pedir disculpas por ello.